El pastor conducía a su rebaño cuando un día sus cabras encontraron unos arbustos, comieron sus bayas y masticaron las hojas. Llegada la noche las cabras en lugar de dormir mantuvieron la energía toda la noche. Kaldi decidió llevar algunos frutos y ramas del arbusto a un monasterio, el pastor le contó la historia al Abad y éste decidió cocinar las ramas y las bayas.
HISTORIA DEL CAFE
El Abad pensó en que para obtener una infusión, primero debía secar los granos al fuego, sufriendo así su primer tueste. Cuando comenzaron a hervir, las bayas produjeron un delicioso aroma y así nació el café como tal, sólo que le llamaron Kawa (significado de café en árabe).
Lo que parece cierto es que le café se empezó a consumir en las altiplanicies de Abisinia, donde crecía en forma silvestre una modalidad llamada Arábica.
Pero los grandes propagadores del café fueron los holandeses, que explotaron grandes plantaciones del mismo en sus colonias de Ceilán e Indonesia. Ellos fueron los importadores del cafeto-planta de la que proviene el café- y quienes lo aclimataron a los jardines botánicos de Ámsterdam, París y Londres.








